“La Cocinera”, ese espejo en el que no queremos vernos (2015)

la cocinera

El Espacio Plural del Trasnocho Cultural sirve de escenario al premiado montaje que a través de una historia humana y conmovedora muestra las distintas visiones de un mismo país

Fotografía Cortesía La Caja de Fósforos

Las voces de la Guarachera de Cuba, la inolvidable Celia Cruz, y Willy Chirinos reciben a los espectadores; entonan loas a esa tierra de palmeras y mucho swing que los vio nacer pero a la que no podrían regresar. Al encenderse las luces del escenario ya Gladys está allí, dueña y señora de su cocina, ese espacio en el que a punta de sofritos, tamales, pollos rellenos bañados en jugo de naranja, y claras de huevo batidas a punto de nieve transcurrirán 40 años de su vida dedicados a cumplir una promesa: defender la casa de sus patronos de los estragos de la Revolución comandada por Fidel Castro.

 La historia

Los esposos Santana, cercanos al presidente Fulgencio Batista, ofrecen en su mansión de La Habana una gran fiesta para dar la bienvenida al nuevo año. Entre copas de champaña y bandejas de deliciosos pasapalos preparados por la virtuosa Gladys, se cuela el temor ante el acecho de los barbudos que amenazan con derrocar al dictador, amparados en la promesa de un ideal construido sobre los principios de igualdad de clases, reparto de bienes y justicia social.

1959 llega y con él la amenaza se cumple. Al igual que Batista, los patrones de Gladys deciden huir dejando en manos de su fiel cocinera el cuidado de la casa. Ella, a pesar de las vicisitudes, se mantendrá firme en su tarea siempre con la esperanza del regreso de sus jefes, en especial de la señora Adria a quien le profesa un profundo cariño y total agradecimiento, no ajena a los profundos cambios que con la llegada de los Castro al poder afectarán la vida del pueblo cubano: la división ideológica y socioeconómica, el embargo estadounidense, el apoyo y posterior abandono soviético, la libreta de racionamiento, el exilio, la persecución. La otrora mansión de los Santana terminará convertida en un paladar, esos restaurantes para turistas atentidos por familias en sus casas.

OBRA-LA-COCINERA

El montaje

La pieza, escrita por el reconocido dramaturgo cubano-estadounidense Eduardo Machado, mediante una historia humana y conmovedora, con uno que otro toque de humor, muestra con acierto las distintas visiones de un mismo país: la de los defensores de Fidel por encima de todas las cosas, la de quienes lo padecen en esa carcel rodeada de agua en la que se les convirtió el país, y la de los exiliados.

El gran protagonista de esta historia es el pueblo cubano, ese que como bien dijo el cantautor panameño Rubén Blades en las dedicatorias de su disco Cantares del subdesarrollo, “ha sobrevivido al bloqueo imperialista y a la dictadura marxista sin perder su esencia solidaria, humor, amor y esperanza”.

En cuanto a las actuaciones, destaca el trabajo de Lalyla Vargas en su papel de la cocinera Gladys, valiente y entrañable; y el de Rubén León en el de Carlos, su esposo y fiel defensor de la Revolución Cubana. Ambos convencen con sus interpretaciones; el público los ve envejecer, los años se les van notando. Ernesto Campos, quien da vida a Julio, el alegre primo de Gladys que termina sus días en un campo de trabajo forzado por ser homosexual, luce un tanto sobreactuado, en ocasiones con una excesiva gestualidad. Bien lograda la ambientación, con todo lo que ello conlleva; el publico es sorprendido por el aroma que desprende el sofrito que la cocinera prepara en vivo, mientras que detalles de la escenografía como la nevera, el teléfono, el televisor, la tostadora y hasta un diario Gramma, junto al vestuario y la música, ubican al espectador en la época.

Este montaje, dirigido por Rossana Hernández, fue seleccionado en el Taller Superior de Dirección y presentado luego en el marco del I Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidensec 2014, ambos producidos por la Caja de Fósforos, excelente iniciativa encabezada por el director y docente Orlando Arocha, el actor y director Ricardo Nortier, y la primera actriz, directora y docente Diana Volpe, quienes se dieron a la tarea de abrir un espacio para la actividad artística, la experimentación, la pedagogía y la creación teatral. Gracias al apoyo de la Alcaldía de Baruta, esta propuesta funciona en una sala multiuso ubicada en la Concha Acústica de Bellomonte.

Con su temporada en la Caja de Fósforos “La cocinera” obtuvo cinco galardones en el Premio Municipal de Teatro y tres de la Crítica Teatral. En vista de tales reconocimientos y con la coproducción de la agrupación Deus Ex Machira, llega ahora al Espacio Plural del Trasnocho Cultural.

la cocinera collage

“La Cocinera” estará en cartelera en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural hasta el 13 de septiembre con funciones viernes a las 8:00 pm y sábados y domingos a las 7:00 pm. Las entradas, a un precio de Bs. 350,00, están a la venta en las taquillas del teatro y en http://www.ticketmundo.com.

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