La voz que pertenece a Venezuela (2015)

Intérprete de exitosos temas como “María Antonia”, “A cuerpo cobarde”, “La carta” y “El ladrón de tu amor”, a Gualberto Ibarreto se le considera una leyenda viva de nuestra música

Fotografía: Cortesía

Gualberto Ibarreto c

Hay artistas que en su canto recogen el sentir de toda una región. Vivencias, sentimientos, anécdotas, ilusiones y personajes, cobran vida y se hacen eternos en canciones destinadas a perdurar, a transcender más allá de los límites que el transcurrir del tiempo impone. En el Oriente de Venezuela nació un intérprete que gracias a sus condiciones únicas se ha hecho merecedor de la admiración y el cariño del público. Ese cantor es Gualberto Ibarreto, quien sin duda alguna es una de las grandes querencias de nuestro país.

Nacido el 12 de julio de 1947, en la población de El Pilar en el estado Sucre. Gualberto llegó a los escenarios hace más de cuarenta años, ocupando desde entonces –y para siempre–, un importante sitial entre los intérpretes de la música popular venezolana. Con su estilo y presencia, siempre con sombrero de paja, franela de rayas y alpargatas; con un sentido del humor siempre vivo, acompañado de su infaltable cuatro y de su voz, se ganó el respeto y la admiración de varias generaciones.

“El pichón”, como se le llama, tiene en su haber 19 discos y una extensa lista de éxitos, autoría de diversos compositores nacionales como: Luis Mariano Rivera, Enrique Hidalgo, José “Pollo” Sifontes, Simón Díaz, Rafael Salazar, Augusto Ramos, Henry Martínez y Chelique Sarabia. El Guaicaipuro de Oro, Premios Ronda, Mara de Oro, Musa de Oro, Sol de Oriente, Meridiano de Oro y los Premios Pepsi Music, son algunos de los numerosos reconocimientos que ha recibido.

Músico desde siempre

Especializado en ritmos de la costa Caribe oriental, como el galerón, la malagueña, la jota y el polo, también se destacó como bolerista. La inclinación por la música le viene en los genes. Su abuela materna era bandolinista y poetisa; su abuelo materno fue maestro lutier; sin embargo, fue su padre quien le enseñó las primeras “pisadas en el cuatro”, instrumento que toca con maestría, así como la guitarra, la mandolina y el piano. Pero su mayor talento fue siempre su voz, esa que la periodista Lil Rodríguez considera “contenedora de la venezolanía”.

Vocalista autodidacta, en su infancia y adolescencia tuvo contacto con músicos populares de su entorno, de quienes aprendió los estilos de ejecución con tan solo escuchar y observar sus interpretaciones. Por esos años recibió algunas nociones de música académica, cantó en el orfeón del Liceo Pedro Briceño Méndez, y tocó la mandolina en la estudiantina del Colegio San Antonio de Padua, de El Tigre, en el estado Anzoátegui.

Nace un ídolo

Durante sus años como estudiante de Economía en la Universidad de Los Andes, combinó los temas folclóricos con cantos de protesta y trovas de figuras reconocidas en estos géneros, como: Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa. En 1973, participa en el I Festival Universitario de la Canción Venezolana, y obtiene el primer lugar por la interpretación de la canción “Cerecita”, de Luis Mariano Rivera, quien al escucharlo lo calificó, con total acierto, como: “El cantor de la voz de pueblo”. Su fama de buen vocalista en las parrandas estudiantiles trascendió en el ámbito académico, hasta ser descubierto por los periodistas Aleidy Coll y Rómulo Rodríguez, y por el productor discográfico Kiko Contreras. Estos contactos fueron fundamentales en su carrera, pues le permitieron viajar a Caracas y grabar un disco. El éxito fue rotundo.

“María Antonia” fue la primera canción en sonar, seguida por “La Guácara”, “Mi negra Francisca Antonia” y “El sancocho”; todas se incorporaron rápidamente al repertorio popular venezolano. En su voz, “A cuerpo cobarde” pasó a ser una canción memorable, como también lo fue “El ladrón de tu amor”, tema principal de la exitosa telenovela “Leonela”, producida en los 80 por Radio Caracas Televisión, canal en el que trabajó por varios años. Y es que Gualberto también ha sido actor y productor.

Gualberto Ibarreto 1

Vencedor de la adversidad

Las vicisitudes de la vida no le han asido ajenas a este cantor. Por muchos años Gualberto se dejó llevar por la mala parranda y el vicio del alcohol. Más sus seguidores siempre han estado allí, aplaudiéndolo en cada una de sus presentaciones. Todavía está fresco el recuerdo del concierto que ofreció hace tres años junto a la agrupación C4 Trío en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. El Maestro, como bien lo llaman, llegó al centro del escenario con un andar tembloroso; y aunque su voz de barítono esa vez sonó añeja y desgarrada, los asistentes no escatimaron en aplausos, corearon las canciones y hasta tuvieron que aguantar las ganas de bailar.

El cantor ofreció disculpas: “Este concierto significa un esfuerzo enorme para mí. Yo ahorita no estoy en mis plenas facultades vocales, pero voy a ponerle corazón a este concierto, porque ¡yo los quiero, yo los amo!”. Sus palabras no hicieron sino despertar con mayor ímpetu el fervor de los presentes ante la sinceridad del artista, quien dijo estar sufriendo de diabetes y sumar 24 años sin beber ni una gota de alcohol. Atrás quedaron aquellos días de visitas a “bares de mala muerte”, donde sus compañeros de tragos le reclamaban que se descalabrara de esa manera porque su voz pertenecía al pueblo de Venezuela.

Con ganas de seguir cantando

Si bien el cantante logró, con esfuerzos sostenidos, salir del precipicio del alcohol, los años dedicados a la bebida le han pasado factura. Hoy se encuentra retirado de los escenarios. Su disco más reciente, Gualberto + C4, data de 2012; grabado junto a la agrupación C4 Trío, fue nominado al año siguiente en la categoría de “mejor álbum folclórico” de los premios Grammy Latino. El CD, que incluye una selección de siete de sus más recordados temas, es considerado por voces avezadas como una producción de colección, un hermoso trabajo musical. Con motivo del lanzamiento de esta placa, el intérprete, en declaraciones ofrecidas a la prensa, dijo: “El disco, después de tanto silencio, es otro renacer en mi carrera. A mi avanzada edad, todavía tengo ganas de cantarle a Venezuela, de darle la mano a la juventud del país, que tiene tanto talento”. Y es que Gualberto mantiene vivo el deseo y la esperanza de volver a los escenarios. Su público lo espera.

Publicado originalmente en la Revista Fascinación del diario 2001 (21-06-2015).

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