Claudio Napolitano: Debo nutrirme de la realidad

Su necesidad de renovarse para escapar del hastío que impone lo que repetido se convierte en rutina, lo llevó a decantarse por temas de corte social que bajo su particular estética, roban miradas de atención en los cinco continentes
Fotografías: Cortesía Claudio Napolitano
Difícilmente las fotografías del venezolano Claudio Napolitano puedan pasar inadvertidas ante los ojos de cualquier observador. Su propuesta personal, esa que escapa a los requerimientos publicitarios de las grandes marcas, se pasea inquieta por temas de gran carga social. La vejez en Misión Cumplida, niños sobreviviendo al caos en Keep Dreaming y la indigencia en Street Beauty han ocupado hasta ahora su experimentado lente -gracias a su amplia trayectoria en el área publicitaria- sin dejar nunca de lado esa estética, quizás un poco tenebrosa, que lo caracteriza y distingue. Tras más de 20 años dedicado a la fotografía publicitaria con trabajos para marcas como Empresas Polar, Coca Cola, Johnson & Johnson, Nokia, Canal Sony, HBO y tantas otras; Napolitano sintió como el aburrimiento aunado a la “crisis de la mediana edad”, empezaban hacer mella en su vida. Se vio así en la necesidad de replantear lo que quería hacer con su carrera, tomó conciencia de su deber y derecho de mostrar, a través de su lente, la problemática social de nuestro tiempo. “Uno debe trabajar con lo que tiene, con su realidad”, asevera aunque aclara que no dejará de lado el trabajo publicitario, su fuente de sustento.
De la Súper 8 a la Hasselblad
La fotografía lo sedujo a los 11 años cuando viajó a Italia a visitar a sus abuelos llevando como única y novedosa compañía la cámara Súper 8 de su mamá. Pisando los veinte y ante la inexistencia, para ese momento, de escuelas de fotografías en Venezuela, sigue la recomendación de acercarse a un maestro, así trabaja como asistente de grandes talentos nacionales como José Manuel Vidaurre y Eduardo Díaz con quien llega incluso a montar un estudio en España. A su regreso de la madre patria se dedica con éxito a la fotografía publicitaria para decidir años más tarde, cruzar nuevamente las fronteras, en esta oportunidad con Estados Unidos como destino. Una visa bajo la condición de “habilidad extraordinaria”, tras ganar más de 41 premios con varias agencias publicitarias, le permitieron llegar a la tierra del afamado fotógrafo Richard Avedon, uno de sus héroes.
Desde Miami, consolidado punto estratégico del universo latino, siguió sin grandes sorpresas ampliando su portafolio con nuevas e importantes marcas hasta que el año pasado su serie Misión Cumplida, “un homenaje a cómo se ven aquellas personas que sí llegan al final del camino”, producida en su totalidad en Venezuela, lo hizo merecedor entre más de 3.000 fotógrafos de todo el planeta, del premio Hasselblad Masters Award en la categoría Retrato. Una vez otorgado el premio, fotografió para la Hasselblad, afamada casa sueca fabricante de cámaras, su segunda serie de corte social titulada Keep Dreaming, producida también en suelo criollo, teniendo como protagonistas a niños inmersos en un universo caótico. Hoy, las fotografías de Claudio Napolitano están incluidas en el software de las cámaras Hasselblad, las mismas que usa la NASA para fotografiar el espacio.  
Futuro promisorio
En 2007 de la mano de la agencia Walter Thompson realiza para la Fundación Techo de Chacao, su tercera serie de contenido social Street Beauty, indigentes de Caracas fotografiados como si fueran modelos de una revista de modas. Pero que nadie se llame a engaños, la intención no es banalizar un problema de tan compleja magnitud sino, mediante el elemento sorpresa, captar la atención del observador y llevarlo a la reflexión. “Ningún venezolano puede hacerse el loco con nuestra realidad”, afirma.

Gracias a Street Beauty este talento nacional fue requerido por la ONG internacional Camillus House para un proyecto que pretende recaudar 84 millones de dólares. El objetivo, erradicar la mendicidad de las calles de Miami en los próximos diez años. “Mi interés es llegar a temas universales a través de los asuntos locales”, asevera. De enero a diciembre de este 2011 las fotografías de Claudio Napolitano recorrerán países tan diversos como Singapur, Australia, China, Canadá, Bélgica entre otros. Mientras, él sigue dedicado al trabajo publicitario capturando con su lente los paradisiacos paisajes de San Bart, esa pequeña isla del Caribe reservada para gustos exquisitos como los de David Bowie o Mick Jagger, al tiempo que su mente desarrolla una nueva idea que llevará como tópico otra realidad social, el autismo.

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