Edgar Ramírez, un venezolano en el Olimpo

Pareciera que Apolo, el Dios de las artes, el intelecto y las profecías hubiese enviado a su ejército de musas para que se posaran sobre él. Desde su estreno en Cannes la cinta francesa “Carlos” le ha procurado a su protagonista, el otrora Cacique de “Cosita Rica”, una cosecha de loas y nominaciones a los más prestigiosos premios del cine y la televisión, augurándole, porque ahora es cuando, una promisoria carrera en el mundo del séptimo arte

En su famoso y ya clásico Viaje a Purilia, el escritor y dramaturgo estadounidense Elmer Rice nos cuenta de una misteriosa tierra de la que todos hablan, pero en la que pocos han estado. Sus habitantes son seres que exceden a los mortales en fuerza y belleza. Purilia ha sido y sigue siendo, a pesar de los escándalos y la crisis financiera, el Olimpo moderno, el paraíso al que todos podemos acceder con solo pagar un boleto. Purilia es el cine. El séptimo arte que en la reproducción de sus 24 fotogramas por segundo nos permite evadir la realidad y dedicarnos por unas cuantas horas a soñar.

¿Qué se necesita para ser un Dios del Olimpo? Belleza, talento, suerte… ¿o tal vez los oficios de un buen agente? Muchos son los que intentan forma parte del orbe de las grandes estrellas, las alfombras rojas y los trajes de diseñador. Un venezolano, tachirense para mayores señas, a sus 33 años traspasó el muro como el tittle roll de “Carlos”, cinta para televisión con un presupuesto de más de 40 millones de dólares, que desde su estreno en el Festival de Cannes ha cosechado reconocimientos que se repiten insistentemente. Edgar Ramírez, el eterno Cacique de la novela de las nueve, es el autor de semejante proeza. Su nombre, grabado ya en la historia del cine latinoamericano, retumbó y compitió en la reciente entrega de los Golden Globe con esa leyenda de la actuación llamada Al Pacino.

Un visión de la vida de un terrorista
“Carlos”, la película escrita y dirigida por Olivier Assayas, considerado uno de los cineastas franceses más importantes de los últimos 20 años, narra en cinco horas una historia inspirada en las hazañas del terrorista más famoso de los años 70 y 80, el también venezolano, Ilich Ramírez conocido además por su otro alias, “el chacal” . El crítico español Carlos Reviriego no escatima elogios para la serie y destaca como su director “logra equilibrar un incisivo retrato geopolítico del terrorismo internacional de Estado con un viaje a la mente de un egocéntrico asesino político”.

“El Chacal”, quien a sus 60 años cumple cadena perpetua en una cárcel en las afueras de París acusado de tres asesinatos cometidos en esa misma ciudad en 1975, intentó mediante acciones legales impedir la transmisión de la película a la que calificó de “ridícula”, y llegó incluso a enviar una misiva de su puño y letra al mismísimo Edgar pidiéndole que no se prestara para esa “propaganda contrarrevolucionaria”. Tanto el actor como el director han aclarado que “Carlos” no es una biografía de Ilich Ramírez. Edgar señala que la intención fue mostrar “la cara humana de una leyenda basándose en eventos comprobados y otros imaginados de la vida de El Chacal”. La cinta, producida por Canal+, la empresa de televisión más importante de Francia, se rodó durante siete meses en ocho países comenzando en Inglaterra, de allí pasaron a Holanda, Francia, Alemania, Austria, Hungría, Líbano y Siria. El personaje le exigió al actor bajar dos tallas para el inicio de las grabaciones y luego aumentar casi cuatro para el final. Los 17 kilos que debió subir le produjeron una gastritis severa que ya está casi controlada.

Postulaciones y elogios
Edgar confiesa emocionado que con “Carlos” quemó las barcas, jamás se imaginó que lograría tanto reconocimiento. El afamado crítico de cine Todd McCarthy comparó su actuación con el trabajo del mismísimo Marlon Brando, toda una catedral de la actuación, en El Padrino. El diario estadounidense The New York Times, el inglés The Guardian, el español El País y el francés Le Monde han exaltado su desempeño ante la cámara. La revista Time Magazine lo incluyó en la lista de los grandes actores de la década. De igual forma, medios como Vogue, Variety, Indiewire y Usa Today han elogiado su talento. Mención a parte merecen sus nominaciones: fue postulado al Golden Globe como Mejor Actor en Miniserie o Película para Televisión y triunfó, porque peder al lado de Pacino es ganar; compite en la misma categoría para los premios que otorga el Sindicato de Actores de Estados Unidos; la Academia Francesa de Cine también tuvo en cuenta su nombre y lo nominó a un César en la categoría de actor revelación, igual ocurrió con el Lumiere que otorga la crítica internacional localizada en ese país y el Círculo de Críticos de Londres en el renglón de Mejor Actor del Año.

Ante la pregunta de si el éxito se le ha subido a la cabeza manifiesta sigue siendo el mismo, “tengo una vida muy simple, pero un oficio extraordinario”. Se muestra satisfecho de convertir en realidad su sueño de hacer cine y vivir de ello, de lograr que sus películas sean vistas en la mayor cantidad de lugares posibles, pero que su desempeño actoral sea celebrado por la gente que más sabe del tema es un plus que le resulta “profundamente conmovedor”. Como conmovedor ha sido para el artista su designación en noviembre pasado como embajador de buena voluntad del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. “Es otro sueño hecho realidad, yo siempre quise trabajar para Naciones Unidas, antes de ser actor yo quise ser diplomático y me preparé para ello especializándome en comunicación para el desarrollo y comunicación política”, nos cuenta.

Ciudadano del mundo 
Sorprende descubrir que Edgar Ramírez nunca se planteó ser actor. De niño y adolescente, cuando viajó de país en país junto a su familia debido al desempeño de su padre como attaché militar, soñó con muchos oficios: cura, ingeniero, doctor; actor, jamás. Al finalizar el bachillerato, después de haber pasado por 15 colegios ubicados dentro y fuera de Venezuela, y con el dominio de cinco idiomas, se inscribió en la Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello para a la semana siguiente decantarse por Comunicación Social. Allí empezó a tener sus primeros contactos con la producción de cortos y largometrajes, y en ocasiones, como actor para proyectos de sus compañeros de aula.

Guillermo Arriaga, el reconocido director mexicano, fue el primero en interesarse en el trabajo de Edgar delante de las cámaras. Tras ver su desempeño en un corto llegó a ofrecerle uno de los roles protagónicos en la aclamada cinta “Amores Perros”. Si bien Edgar declinó el ofrecimiento porque para ese momento no se consideraba un histrión, la conversación con Arriaga fue el detonante para que prestará atención “a los mensajes enviados por el universo” y decidiera dedicarse al oficio que lo llevaría años más tarde a enfundarse un traje de la firma Prada y convertirse en el primer venezolano en recibir junto al equipo de producción de “Carlos”, un Globo de Oro como la cinta ganadora en el renglón de Mejor Miniserie o Película Extranjera.

De aquí al Olimpo
La carrera de Edgar no puede ser calificada sino de meteórica; saltó de “Cosita Rica”, la exitosa novela nacida de la pluma del poeta Leonardo Padrón; y de películas nacionales como “Punto y Raya” de Elia Schieder, su gran amiga y tutora, a formar parte de grandes producciones hollywoodenses: “Domino” (2005) de Tony Scott, “The Bourne Ultimatum” (2007) donde compartió con el ganador del Oscar, Matt Damon; y “Vantage Point” (2008) dirigida por Pete Travis. Después del éxito de “Carlos” nada nos hace dudar que lo mejor en la vida de Edgar Ramírez está por venir. “Sueño con una carrera diversa, que tenga proyectos donde yo me pueda divertir o crecer”, comenta desde Los Ángeles. Se muestra reservado a la hora de hablar sobre nuevos proyectos porque se asume, sin problemas, como un “gocho cabalístico”, pero ya ha trascendido a los medios que se encuentra en negociaciones para interpretar a otro villano, se trata de Ares, el dios de la guerra, en la segunda parte de “Furia de Titanes”, que se llamará “Weath of de Titans”, la cólera de los titanes. No quedarán dudas entonces de que dentro y fuera de la pantalla, nuestro Edgar Ramírez formará, para orgullo de todos los venezolanos, parte del Olimpo y sus dioses.

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