Yo tenía una cruz que a mí me alumbraba

Por 46 años los caraqueños han disfrutado de la emblemática cruz del Ávila que en este 2009 no escapó al racionamiento eléctrico

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A Ottomar Pfersdorff, ingeniero hijo del “Imperio”, le debemos los caraqueños uno de los símbolos más emblemáticos de la navidad, la cruz del Ávila. Contratado para la instalación de plantas eléctricas, llegó a Venezuela en los años 40 y una noche sentado en su casa del Rosal, embelesado con la montaña, se le ocurrió la idea de hacer una cruz que mostrara a Venezuela como “un país libre y cristiano”. Y así fue. Un primero de diciembre de 1963 el Hotel Humboldt se iluminó con una cruz de 33 metros de alto, iluminada con 146 bombillos y seis reflectores.

La tradición para dicha de todos se impuso. Los habitantes de la sultana del Ávila esperaban cada primero de diciembre el encendido de la cruz que se prolongaba hasta el seis de enero, día de Reyes. Por 12 horas continuas la cruz acompañaba a los caraqueños, se iluminaba a las seis de la tarde y se apagaba al día siguiente cuando el sol recién salido, coronaba la cima de la montaña con su despliegue de color y vida.

Mantener el Humboldt se hizo cada vez más difícil para los ineficientes gobiernos y obligó a mudar la cruz de lugar. En 1966 se adhiere a la antena del canal 8 en Los Mecedores. Para 1982 se construyó la estructura que hoy apreciamos de 37 metros de largo por 18 de ancho. Se ubicó cerca de la subestación Papelón del teleférico en la montaña. Siempre en la montaña.

En el 2008, el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, participó en el encendido de la cruz y vaticinó un “futuro promisorio” para los venezolanos. 12 meses más tarde, la realidad lanzaría al piso los augurios del contador de votos más efectivo de la revolución.

Una fuerte sequía y un abandono imperdonable en el sector eléctrico sorprendieron a Venezuela en el 2009. ¿El resultado? Racionamiento. La emblemática cruz no escapó al caos.

El pasado primero de diciembre, el recién nombrado ministro de la Energía Eléctrica, Ángel Rodríguez, vencedor de la oscuridad en Venezuela, anunció en el marco del racionamiento eléctrico, que la cruz del Ávila sólo permanecerá encendida por seis horas a pesar de haber sido revestidos sus reflectores con bombillos que permiten un ahorro de energía del 75 %.

El ministro expresó que el encendido, a medias, de la cruz “es un sentimiento de bienestar y esperanza para el pueblo en general”. Un caraqueño de a pie, rescatado del bullicio de la ciudad por unos minutos para conocer sus impresiones sobre el tema, manifestó: “Esta gente acaba con todo y encima de eso se ríen”.

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