Esta manía de sentarme a escribir

Fácil no es pero si necesario, muy necesario. Tiene que ver con eso que llaman vocación, talento, dones, necesidad, sí necesidad. Cada quien tiene su forma, su medio y su estilo. Hay quienes nunca se callan, hay quienes cantan y hay quienes no decimos nada, somos de pocas palabras, nos califican de asociales pero eso si, dame papel y lápiz, dame un teclado y una pantalla y te vomito el mundo, y si te lo vomito es porque ya me lo he tragado.

Me refiero al oficio de escribir, de narrar, contar, describir, me refiero al mundo de las historias, los personajes, anécdotas y vivencias. Me refiero ante todo a la angustia de sentir la necesidad de decir algo y no encontrar las palabras precisas para expresarlo, de cómo mi lector pueda entenderlo y sobre todo de cómo ese mismo lector pueda sentirse afectado con el chorro de palabras expuestas. No es fácil, no, no lo es.

¿De que escribo? De lo que veo, de lo que afecta, de lo que conozco y de lo desconocido. No hay que perder nunca la capacidad de asombro, “todo está escrito y todo está por escribirse”, no se quién lo dijo pero sin lugar a dudas es toda una verdad y casi un principio para quienes habitamos en este mundo a veces mágico, a veces terrenal y sobre todo jodido como es la escritura. Mágico porque nace de la imaginación, porque nos sorprende donde menos los esperamos y nos ponemos como locos a buscar papel y lápiz para anotar una frase, un detalle, un acontecimiento que nos llamó la atención y del que irremediablemente tenemos que escribir algo. Terrenal y jodido porque hay que pisar suelo, porque cuesta, porque habrá de salirnos callos en las nalgas y en los dedos hasta que logremos la frase perfecta, entendible, razonada. Es que no solo es tener un cuento que contar sino como echar ese cuento.

Más allá de la idea, a veces no se tienen ideas, esta el como cuento el cuento. Es ahí donde viene un cúmulo de términos: sujeto, predicado, subordinadas, adverbios y verbos, rimas asonantes, palabras sobreesdrújulas, diptongos, triptongos e hiatos y pare usted de contar. ¿Es que esa gente no tenía oficio? Mal necesario sin dudas. Se habla del fondo y muy importante también, de la forma. Cómo ordeno la oración, donde pongo las comas y dígame del punto y coma, que no es lo mismo pero casi igual. El asunto es que guste o no, este oficio de escribir tiene sus normas, su lógica y si se quiere ser universal en el sentido no de llegar a todo el mundo, malo no sería, sino al hecho de poder ser entendido por todos, hay que atender a esas reglas.

Visto así parece medio terrible. Fácil no es repito, pero si grande. Maravilloso e imperioso, sino lo digo siento que muero, hasta cursi puede llegar a ser. Se escribe por dinero, por obligación, por compromiso. Se escribe por vocación. Se escribe por necesidad, necesidad del alma, del espíritu, de la mente y de la imaginación.

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